Mi familia dice que nací con suerte, por eso me utilizan como una especie de amuleto viviente. Me invitan a menudo como acompañante a ciertos eventos que requieren de mis habilidades: voy a bingos, los acompaño a sus citas en las embajadas y hasta me llevan a sus primeras citas. Y eso es lo que hago, voy y me quedo inmóvil. Pero mis tías insisten en que mi sola presencia es lo que necesitan para salir de la soltería o conseguir la visa. Lo triste es que haber nacido con este don, ha hecho de mí un tipo sin una vida propia. Mientras ellos lo tienen todo a mis costillas que ya parecen querer escaparse de mi cuerpo.
Dicen que cada hombre fabrica su propia suerte, pero mi familia no lo entiende. Ya no les basta con llevarme a todos lados, sino que han empezado a tomar sin mi consentimiento, pequeñas partes de lo que va quedando de mí. Cortan mis uñas y cabello, recolectan mis eyecciones y han empezado a mirar con suspicacia mi oreja izquierda. Temo el día en que se les ocurra hacer un llavero de la suerte con mi dedo gordo del pie.
Comentarios por Universidad de las Artes
Isabel Macías, Literatura Queer en Ecuador y otras Artes
Hola Jordy, puedes encontrar el trabajo en la página web ...
Isabel Macías, Literatura Queer en Ecuador y otras Artes
Buenas tardes Vicente. Muchas gracias por tu apoyo.
Jardín de pulpos, Arístides Vargas. Primera entrega
¡Hola Josué!, muchas gracias por tu comentario. Esperamos muy pronto ...